NAVIDAD INDIGESTA



Me duele el estómago, renquea mi anatomía por la Navidad, dije adiós a los míos que ya andan sobrevolando los mares listos ya para pulular por otro continente.
Yo, por mi parte, aquí, en casa.
Mañaña iré a escalar, acudiré al parque de atracciones vertical y respiraré los aires todavía no viciados por la construcción.
Después, después y ante todo, olvidar que la nevera existe.

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