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Mostrando entradas de enero, 2008

El artista rupestre también escalaba

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Tengo los dolores, esa precisión de la aguja que se clava donde antes hubo tensión muscular; el acribillamiento es un souvenir de Albarracín y su paisaje cavernario (rocas, rocas para escalar sin cuerda... Tantas como estrellas en la vía láctea)

Y sólo preocuparse por engancharse a ella, sin que te repela, sólo el paso más allá de la nebulosa de preocupaciones. El personaje neandertal resucita en mí.

No hay literaturas, ni políticas, ni elecciones, ni problemas medioambientales... La pinada es un crescendo de agua verde. El cielo, una tela negra con cien mil agujeros resplandecientes...

Y el dolor, el dolor!! un vestigio de humanidad que todavía escala y siente como un artista rupestre.

En el Down Town de la metrópoli Lynnsinhill

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Hoy he escuchado una barbaridad, y digo escuchar porque, por desgracia, la he escuchado. Me ha llegado como una llamarada al downtown de mi alma, se me han indigestado las comidas pasadas, presentes y futuras. Ojalá me hubiera limitado a oír; ya saben, a dejar pasar el tráfico de palabras por mis oídos y ya está. Porque oír no es lo mismo que excuchar. Bye, seeyou nunca...

Sin embargo, las he escuchado. Los labios paternos, esos que todavía gastan sus ahorros en mantenerme con vida, lo han dicho:

'Si no te sale nada de periodista bien pagado... prueba de abogado'.

Sí, señores, porque yo tengo la maldita carrera pero no lo soy, ni quiero ejercer Y NO LO SERÉ.

El jueves voy al Registro de la Propiedad. Me he cansado de que me planifiquen. No soy un plano, no tracen líneas sobre mí; el callejero vital no va conmigo. Haré campo traviesa.