El dragón duerme despierto



El edificio era puro márketing visual: entrando por las retinas, adentrándose más allá de la córnea y, luego, torciendo a la derecha en busca de aparcamiento, justo al lado de la vocación.

Por supuesto, la vocación descansaba amodorrada. Era como el dragón de "El hobbit", cansado y con la guardia bajada porque estaba en su casa y ¿quién iba a robarle en su propia morada?

Acababa de escribir su primera novela y la vocación dormía angelicalmente.

Volvamos al edificio:

Dos plantas, unos veinte empleados y unas mascotas, como piezas de lego animadas, bautizadas como los Emositos, decían zarandajas al transeúnte.

Después la sujeta, la directora de estrategia:

Sonriente e interesada... con el lema de "mi curro me pone", y todo impregnado de colores vivos y chillones susurrándome vías de escape secretas:

"Por aquí", " por aquí".

Ah!! Demasiado tiempo sin escribir. He perdido la prosa y mi meta.

Las palabras se han rebelado desde que no las azoto con mi látigo pertinaz.

Casi me pierdo. "Los múltiples y adinerados demonios... " han estado por aquí, remoloneando por mi cuenta corriente... haciendo promesas de euros.

Da igual, no importa... La vocación es un dragón que siempre despierta.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
I like it... si señor!!
pagafantas ha dicho que…
Voy a echar un vistazo a fondo a tu blog. Acabo de encontrarlo y promete.
Lynnsinhill ha dicho que…
Pase usted, caballero. Espero que le guste mi humilde morada.

Hago lo que puedo por mantenerla limpia.

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