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Mostrando entradas de mayo, 2010

Las montañas de la locura para la piel

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La chica superó su oblomovismo, una tendencia que por suerte no la amenazaba con una apoplejía, y fue a la perfumería a agasajar a su enamorado con un regalo hidratante. Allí se topó con una dependienta que la obsequió con una muestra de crema.

-Póntelo por la noche y por el día..., bla, bla, bla.

La chica ojeó lo entregado. Le habían despachado un sobre minúsculo que como una benditera sólo le serviría para remojar los dedos, santiguarse y dar gracias por el nuevo día. No daba para más aquella escuálida muestra a la que se le transparentaban los huesos y parecían oírse sus retortijones de hambre. Así que cómo la dependienta podía hablar de aplicaciones vespertinas y nocturnas...

La compradora replicó, quería un poco de salud en el sobre, algo más de chichas, unos michelines saludables y algo acorde a su edad: no unas algas primas hermanas de la Vírgen de Lourdes, que no dejaban de ser unas benditeras y, para colmo y por suerte, todavía de visita innecesaria.

Pero la dependienta no conocí…

El mejor trabajo del mundo

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El perro agitó su hocico, como un jinete oscuro olió el aire en el que se agitaban atrapados miles de olores de un sabroso desayuno. Era un pastor alemán, pero un lindo pastor alemán llamado Athos y educado para respetar a su ama, aunque fuera una mujer. De hecho, la había seguido desde su casa: una villa toscana con jardines rebozados de esculturas subrrealistas y de mosquitos en su tránsito hacia el trabajo a recibir su nómina de sangre. 
Los dos turistas se toparon con el perro mientras desayunaban en los jardines del hotel con encanto. A su vera, una pequeña capilla familiar guardaba los restos de un tal Rossi, morto tras una longa e penosa malatia, según rezaba su chivata lápida. Pero Rossi no molestaba, encarnaba a un tipo tranquilo que ronroneaba desde su cama de ladrillo centenario, mientras ultimaba los planos para su próxima vida ya que quería escabullirse de las longas e penosas malatias.

El pastor alemán imitaba a Rossi. Sí, ronroneaba pero con el corazóna todo gas y hacien…

Js España o El eunuco, el pastor alemán o el bosquimano mental versus la mujer

La chica llegó al macroedificio de la empresa. Ahí, ante el stock de espacio y plantilla, plantó su sonrisa a la recepcionista. Su boca obedeció al instante y sumisa esculpió lo demandado. La recién llegada había pasado un arduo proceso de selección: primero, currículum en inglés, segundo, test de personalidad, después, videoconferencia con el fundador en idioma shakesperiano y, por último, prueba de redacción.

Así que tenía motivos para sonreír. Sólo quedaba una última entrevista con el mandamás de turno, el gerente pululaba por allí con su pelo de pastor alemán. Unos mechones canos, como cenefas de paso de cebra, se ensartaban en medio de un paraje de tontuna y estupidez. Pero ella no lo sabía, aunque había entrevisto su jeta consultando la enciclopedia de caras de la empresa y no le había inspirado más que inquietud, esperaba equivocarse, errar en su diagnóstico y toparse con un tipo profesional. Vana esperanza la que alimentaba su sonrisa.

La chica se internó en la sala. El pastor …