Cambio climático

Me toca racionar el tiempo. Voy a sacar mi cartilla de racionamiento de letras y a ver cómo reparto el tiempo. Empiezan a insinuarse en mis entrañas nuevas responsabilidades, son todavía pequeñas; un pequeño tallo acosado por las inclemencias meteorológicas. ¡Quién sabe si acabará en árbol!

Voy por mi segunda novela, aunque me he quedado atorada en la página 139 y me acosa una airada imaginación con su dedo estirado cual madre "reprendedora".  Pienso acabarla en el 2011, firmo aquí el acta, ante el notario de Internet me comprometo a ello. De lo contrario, se me retirará la facultad, las letras se pirarán de mí, la imaginación anidará en otra cocotera... y yo me quedaré seca de arriba, como un Sáhara: sólo viento y arena por donde antes bullía una selva amazónica. Sería el cambio climático perpetrado por mi pereza.


Así de sencillo. Ay, pero yo soy de Greenpeace...

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