Se me ocurre un título, lo diré después

El ascensor sube y baja, con sus carrillos llenos de gente, con la boca a punto de estallar..., la deja estallar en el piso tercero y en el cuarto. Qué muchedumbre tan poco peregrina del Camino... A algunos les duele el ejercicio físico, a otros, la edad.

Fuera, en el parque los niños despanzurran su voz en el silencio y los quinceañeros se preparan para escuchar el chachachá de los años 10 en su garito.

Un tipo se atisba a lo lejos y la zanahoria de un huerto urbano levanta su copa verde para verle pasar. 


A la hortaliza le han contado historias, leyendas acerca de un sujeto que patrulla los parques en busca de quinceañeros a los que les gusta el palique en los bancos y un módico alcohol regándole el buen humor que luego cosecha sus risas y sus lamentos. Al parecer, el tipo los hurtaba y ya nunca más volvía a saberse del jovenzuelo.


¿Será ese del tipo que le habían hablado? ¿El hurtador? ¿El temible llevaquinceañeros?


Lo miró, se acercaba, veía sus ropas, lo tenía a un palmo, distinguía sus rasgos, sus ojos, su boca, sus dientes, su lengua..., su estómago.


Título: Los tipos que no amaban a las zanahorias (o sí)

Comentarios

Socretino ha dicho que…
Lynn, raciona bien el tiempo y escribe algo más en tu blog, que a algunos nos gusta tu estilo.

Feliz año nuevo y que cumplas muchos más.

Saludos salvajes.
Lynnsinhill ha dicho que…
Uff, lo intentaré, sobre todo porque por ahí hay gente como tú.

Un saludo kafkiano,

Lynn

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