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Mostrando entradas de abril, 2018

Cuando casarse era un salto al vacío

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Sé que muchos ya tendrán la gentileza de escribir una opinión larga y fundada sobre una obra tan en boga como Hombres, de Angelika Schrobsdorff, así que yo me paso a 'La malcasada' de Carmen de Burgos (1867/1932). Una autora vetusta, casi clásica de nuestra biografía de escritores pero que resulta que fue a parar al más vil de los ostracismos solo por el hecho de ser mujer y predicar la tan cacareada igualdad.

No sé por qué raros caminos he ido a parar con mis noches parapetada tras este libro, pues a doña Carmen de Burgos el gremio editorial hace tiempo que la olvidó y solo Renacimiento ha querido honrarla con la edición de 'La Malcasada'. Bravo por esta editorial a la que le gusta botar navíos antiguos a la alta mar de las reediciones.

Quizás porque en mis lecturas necesito un poco de paridad, heme aquí. Mi manía de leer únicamente a clásicos o autores ya más que descompuestos me ha puesto harto difícil leer a mujeres. Por lo tanto, como Zapatero impongo una paridad…

La vida hace que esto sea kafkiano

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Año 2018 y parece que soy la feliz propietaria de un blog muy añoso, todo un precursor de la blogosfera pues boté este barco en 2005. Casi nada... ¡Cómo ha cambiado el panorama desde entonces! Yo misma he cambiado y mi contexto, también.

He tenido al útero muy atareado. Le he sacado un rendimiento de tres hijos. Menudo saldo vital. En concreto, han sido una cesárea y dos partos felizmente vaginales. Bien, well done. Good job. Pero ahora no te duermas en los laureles, queda la tarea de la educación...

¿Y por qué he decidido regresar a pesar de que creí que estos lares jamás volvería a hollarlos con mi pluma? Pues porque la vida sigue muy kafkiana. Con tres vástagos en casa, quizás ande en el trance más kafkiano de mi existencia... Por lo tanto, vuelvo, y vuelvo.

Además, echaba de menos esto. Se está tan bien aquí... He vivido momentos tan buenos entre estos muros virtuales que era natural que regresara a apoltronarme aquí con mi prosa entrada en carnes que necesita a marchas forzadas q…

Simplemente un recién nacido que pierde el pelo

A mi nene no ha venido ningún indio a robarle la cabellera. Ahora se encuentra tendido sobre su cama con una península itálica pegada a su sien. Es el último vestigio de una frondosidad que se repliega. La soldadesca ha perdido la guerra pero dentro de unos meses vendrán nuevos batallones a instaurarse.