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Mostrando entradas de mayo, 2020

Al desdén con el desdén

Ya estoy bien entrada en años, en años literarios. Sí, así podría llamarlos. Me han abofeteado tantas veces las editoriales y algún concursillo con enjundia (o sin ella) que he desarrollado una coraza medieval que me queda francamente bien.
Tanto guantazo facturado desde unas manos editoriales ya me deja bastante indiferente. Antes las tenía endiosadas y lloraba porque no me acariciaban, pero ellas preferían molerme a palos con su desdén.
Tengo las esperanzas muy magulladas, pero me reestablezco y recorro mi camino ajena a sus desaires. Hace tiempo que hago esto por el placer que me procura hilar esta prosa, estas historias, este desahogo...
Así que al desdén con el desdén.

Desarmado en la trinchera

–No venga más. No es seguro para usted. Pídale a una nieta que se ocupe de su compra.

Sí, así la despachó la cajera del supermercado. Doña Concha ignoraba si se lo había dicho al menos con una sonrisa amable en el rostro pues la mascarilla le emborronaba la cara y la voz juvenil de la empleada tenía que lidiar con aquel incómodo invento higienizante. "Las sonrisas ya no tienen sentido. ¡Qué gran pérdida! Han sido las primeras en caer en esta guerra", pensó Concha mientras apretaba el paso asida al galante brazo de su marido.
Caminó con ligereza e incluso con elegancia por la calle. Nadie hubiera dicho que la propietaria de aquellas piernas era una octogenaria. En cambio, su marido tuvo que detenerse puesto que las varices que le sobrevinieron a causa del largo encarcelamiento durante la Guerra Civil le abocaban a paseos pausados y disimulados ante los escaparates. Ahí se ensimismaba con el variopinto género sin hacer distingos. Televisores, medias, calcetines o unas botella…

Confinamiento

Niños; ruido, música, discusiones, juegos, risas, nostalgia, un poco de ira y otro tanto de histeria.