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Mostrando entradas de septiembre, 2020

Sí, mi marido se viste de mujer, ¿qué le vamos a hacer?

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    Este blog es un auténtico vademecum de los problemas mundanos. Así, aquí entran muchos en su afán por mantenerse joven , otras tantas que quieren saber el motivo por el que su marido se viste de mujer de arriba abajo, y quienes acceden a este antro para averiguar –por fin– qué es eso de la preparación vital que les hará salir por la puerta grande de este mundo. Pero me temo que este es solo un blog algo añoso que poco o nada sabe de estas cuestiones. Por lo tanto, pido disculpas a todas esas personas que entraron a esta web buscando respuestas y se toparon con esta tomadura de pelo. Lo cierto es que llevo años asistiendo a este confesionario y husmeando entre las diatribas de la gente gracias a los chivatos de Google y su analíticas de Gran Hermano.  Lo siento mucho, pero no tenéis intimidad. Buscadla, si acaso, en los bosques de Concord (a lo Walden), pero aquí ese Unicornio no es posible. Sí, porque de repente, me di de bruces con matrimonios donde los maridos se visten de muj

Lego mi ajuar de mascarillas

El teléfono había sufrido un percance. Se había dado de bruces con el suelo y se había despanzurrado. La batería se había ido por los cerros de Úbeda , parecía deseosa de tomarse unas vacaciones. Pero tras hurgar debajo del sofá, ya estaba de nuevo en su prisión acostumbrada y el móvil se encendió de nuevo. El calendario se había quedado alterado y ya no marcaba el año 2020, sino marzo de 2015 . No pude evitar regocijarme ante tal paraíso. Sentí nostalgia y suspiré como si estuviera observando una preciosa postal: ¡un año sin pandemia, sin mascarillas, sin fallecidos por COVID-19 y una completa normalidad en el mundo! Tuve añoranza por aquellos tiempos mozos, en los que el mundo estaba sano y su ciudadanía no se ocultaba el rostro como tuaregs del desierto. Suspiré. La visión de tanta lozanía planetaria duró poco, pues enseguida la mascarilla estuvo tapiando mi cara al mundo. Los ojos se sentían importantes. Nadie los eclipsaba y ellos –por fin– se habían ganado todo el protagonis

No estás en la lista

Muchas distopías están subiendo últimamente a escena. Una especie de apuntador las organiza para que hagan su entrada triunfal , sobre todo las que hablan de pandemias y apocalípsis víricos.  Algunas de las que pertenecen a ese género hace tiempo que abandonaron los estantes de las librerías dedicadas a las distopías y han ascendido a realidad apabullante . Los galones se los concedieron en China. Al resto del mundo nos ha tocado transigir. ¡Qué se le va a hacer!  Pero a Guillermo Baeza eso le importa un carajo y pasea con su boca a la intemperie , sin la tienda de campaña de la FPP2, ni siquiera la higiénica. Nada. Sus labios y nariz permanecen al raso aunque las miradas le atosigan. Nadie quiere decirlo, pero todas se mueren por endilgarle la mascarilla, pero no hay nada que hacer. Baeza no se enmienda y sortea el vendaval de miradas airadas con la convicción de los suididas. Sí, ha decidido morir y por eso le ha puesto la alfombra roja al bicho. Quiere que acceda a su morada, así