Lego mi ajuar de mascarillas

El teléfono había sufrido un percance. Se había dado de bruces con el suelo y se había despanzurrado. La batería se había ido por los cerros de Úbeda, parecía deseosa de tomarse unas vacaciones. Pero tras hurgar debajo del sofá, ya estaba de nuevo en su prisión acostumbrada y el móvil se encendió de nuevo.

El calendario se había quedado alterado y ya no marcaba el año 2020, sino marzo de 2015. No pude evitar regocijarme ante tal paraíso. Sentí nostalgia y suspiré como si estuviera observando una preciosa postal: ¡un año sin pandemia, sin mascarillas, sin fallecidos por COVID-19 y una completa normalidad en el mundo!

Tuve añoranza por aquellos tiempos mozos, en los que el mundo estaba sano y su ciudadanía no se ocultaba el rostro como tuaregs del desierto. Suspiré. La visión de tanta lozanía planetaria duró poco, pues enseguida la mascarilla estuvo tapiando mi cara al mundo. Los ojos se sentían importantes. Nadie los eclipsaba y ellos –por fin– se habían ganado todo el protagonismo. Tocaba salir.

Inmediatamente reparé en los insolidarios que no la llevaban. Esta vez eran legión. Después en los clientes del bar que tampoco la portaban, ni siquiera en los codos. Menuda desfachatez. Ni estaban ni se las esperaba.

Pero al poco me percaté de que muchos me miraban. No entendía la razón. Yo cumplía las normas. Ellos no. Es cierto que noté el barrio un tanto extraño. Un poco más vintage, más desfasadillo, menos modernillo y un poco rococó el escaparate de la tienda de ropa.

No tardé en darme cuenta. Estaba en 2015 por cortesía de mi móvil. Decidí que no estaría mal quedarme ahí, al menos hasta mediados o finales de 2021 cuando la dichosa vacuna anduviera lista para restaurar nuestra normalidad. Lego toda mi colección de geles hidroalcohólicos y mi ajuar de mascarillas a los moradores del año 2020. Aquí no los necesitaré.

Comentarios

Ana ha dicho que…
Me iría contigo al 2015, por librarme de la mascarilla, geles y demás ... y por la experiencia de vivir un año que ya he vivido, estaría bien comprobar si vuelvo a hacer lo mismo que hice o si he aprendido algo en esos 5 años.
Me gusta mucho lo que escribes, y me acabo de dar cuenta de que ya había estado en tu blog, pensé en seguirte pero no lo hice en ese momento y quede con la idea de buscarlo un día de éstos en el historial de web.
Un saludo.
Ana Durá Gómez ha dicho que…
Gracias, Ana. Intento retornar a esto de la escritura en el blog, pues me encanta, pero dejamos a menudo los buenos hábitos que nos hacen felices y no se sabe muy bien la razón.

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